Sofismas en política monetaria | El Economista

Llamar a una política monetaria expansiva por razones de mayor igualdad económica es una verdadera contradicción …

La inflación es una enfermedad de la economía y es imposible que ese organismo reciba el tratamiento sin sufrir los efectos correlativos.

Con ironía y mucho sarcasmo, el célebre economista británico John Maynard Keynes solía predicar que, en nuestro mundo, hay uno entre un millón de expertos en el campo monetario, pero lo encontramos todos los días. La semana pasada conocí a mi autoinversión y autoproclamada experta en moneda anunciada por Keynes, en el editorial publicado aquí en El Economista, “Desigualdad y política monetaria”, de Lucía Buenrostro.

Ese artículo comienza con un verdadero disparate al pontificar que «la narrativa ortodoxa de la política monetaria debe limitarse a garantizar la estabilidad de precios». Se debe informar al autor de este artículo que la búsqueda de la estabilidad de precios que es un mandato de la mayoría de los bancos centrales autónomos del mundo (se ha dicho casi hasta la saciedad) no es un fin en sí mismo de la política económica. pero una condición, necesaria pero no suficiente, para tener una economía de crecimiento próspera, inclusiva y autosuficiente.

Más específicamente, una de las razones más importantes por las que los bancos centrales autónomos tienen el mandato de sofocar la inflación es porque las espirales inflacionarias conducen a una distribución más desigual del ingreso y, en última instancia, de la riqueza. Específicamente, la mayoría de quienes obtienen ingresos son asalariados. Y cuando estalla la inflación, se genera una carrera alcista entre los precios y los salarios nominales, que estos últimos inevitablemente siempre pierden.

Por lo tanto, pedir una política monetaria expansiva, supuestamente por razones de mayor equidad económica, no es solo una contradicción, sino una verdadera contradicción.

Al estilo de los precursores de la filosofía clásica, los llamados sofistas, los sofismas en el campo de la política monetaria pueden parecer a primera vista extremadamente seductores y atractivos. Por eso es tan importante atenderlos e informarlos de manera oportuna y contundente. En esta categoría única se ubica el editorial que me permito comentar aquí.

Por increíble que parezca el autor, cuando se descubren presiones alcistas, la única forma en que las tasas de interés en términos reales pueden ser más bajas en el mediano y largo plazo es si son más altas en la coyuntura. La inflación es una enfermedad de la economía y es imposible que ese organismo reciba el tratamiento sin sufrir los efectos correlativos.

bdonatello@eleconomista.com.mx

Columnista

Debate económico

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